Año: 1999

Director: Pedro Almodóvar

La exploración del color para trazar la psicología emocional en un universo de mujeres relacionadas por el Destino. La plasticidad de unas imágenes y las señas del melodrama como vinculo interpretativo sobre la realidad de sus vidas.

El melodrama cinematográfico concentra una larga tradición de cineastas que trascendieron con el poder de sus imágenes a la pura recreación abstracta y descriptiva del genero. Douglas Sirk, Rainer Werner Fassbinder o Todd Haynes son claros ejemplos en diseñar una mirada imaginativa, partiendo de la funcionalidad en las distintas áreas de puesta en escena y profundizar con una visión estilizada en la perspectiva de un realismo más poético.

Pedro Almodovar al igual que los cineastas citados, explora mediante los principios del color una perceptiva llamada de atención en la pantalla con una sabia utilización cromática, englobando los fundamentos del melodrama en transmitir unas sensaciones emocionales con la simbología del detalle escénico. A continuación analizaremos “Todo sobre mi madre” como una compleja obra fílmica repleta de secretos y referencias, parámetros expresivos de una plasticidad tan presente a la hora de sugerir desde su puesta en escena.

El argumento de la película mantiene una estructura circular en el destino de un grupo de mujeres luchadoras con un núcleo de fuerte apoyo en su personaje principal “Manuela” interpretado por (Cecilia Roth), madre soltera de su hijo Esteban (Eloy Azorín) que perderá en un accidente de trafico. Destrozada siente el consuelo de viajar a Barcelona para buscar a su antigua pareja y padre de su hijo fallecido, surgiendo diversos episodios en su vida tan emotivos como profundos.

Pasamos a analizar la composición gráfica de puesta en escena relacionada con el color y sus cualidades en el espacio, configurando una psicología de sensaciones relacionadas con la lectura del relato. Una “paleta de colores” que adquirirá una identificación de términos con el contexto y desarrollo de sus personajes, comenzando por describirla en una variedad de objetos hospitalarios concentrados en la esencia emocional de un color puro, que sugiera una traslación de pistas visuales desde el arranque de la película.

Un plano detalle de un tubo de suero con la conexión de color azul (Foto-1), un primer plano de un monitor con botones de varios colores que rigen su control (Foto-2), una carpeta separadora de pacientes con el color rojo y verde a la hora de identificar un órgano determinado (Foto-3) o una nevera portátil azul transportando el corazón de Esteban para un enfermo de trasplante (Foto-4). Cuatro planos abiertos a una descripción implícita en la simbología simétrica del color en cada imagen como fundamento metafórico. La lectura de un objeto como vehículo de relación inédita con la identidad de la vida y su importancia en el destino en un grupo de mujeres, clave para condicionar áreas del decorado y vestuario de los personajes y relacionarlos en el desarrollo posterior de la película.

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La función del vestuario y la repetición global del color permite la comprensión de relacionar los conflictos dramáticos de sus diferentes personajes femeninos. Un homenaje a los sentimientos compartidos de dolor en un grupo de mujeres en continua y perpetua lucha por seguir adelante en sus situaciones limite. El rojo como sinónimo de pasión, fortaleza y valentía es mostrado de manera continuada y en diferentes momentos emocionales de la Película.

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El emparejamiento gráfico sostenido dentro del núcleo argumental entre los distintos personaje a través de la idea de los colores, refuerza igualmente la brillante exposición de relatar con la plasticidad expresiva de las imágenes. Esteban “el hijo de Manuela” profesa una profunda admiración por la actriz de teatro Huma Rojo (personaje interpretado por Marisa Paredes), una admiración con un paralelismo proyectado entre la vida real y el mundo de la representación escénica del teatro y el Cine, envuelto en una simbología del color. (Foto-09).

Una fotografía enmarcada en un cuadro con dos lineas rojas en la parte superior e inferior (Foto-10), guían nuestra atención sobre la importancia de un pasado y su relación emocional con el color en el estudio de personajes, una interpretación como metáfora de la realidad.  Igualmente el cineasta puede manejar un escenario de muchos modos, la habitación de Esteban presenta un cromatismo del colores cálidos donde el rojo predominante ayuda a crear una lectura global del relato (Foto-11), un plano general diseñado muy a medida de un decorado uniendo la idea “vida-teatro” que recorre toda la película y que seguiremos analizando. Lo mismo ocurre con el grito desgarrador de Manuela tras el accidente de su hijo (Foto-12), un primer plano doloroso donde la posición del personaje y la función del color rojo del abrigo adquieren una significación de importancia visual para el espectador.

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La distancia del encuadre y la posición de las figuras a la hora de lograr una profunda interpretación sobre un paralelismo escénico entre vida-teatro.

Pedro Almodovar logra una simbiosis en la capacidad actriz-personaje dentro de su puesta en escena, una creación a la hora de relacionar un grupo de mujeres en un contexto real como proyección de una realidad alternativa con la interpretación (Foto-13) en un emotivo homenaje al mundo de las tablas (Foto-14), porque la vida es puro teatro, pura caracterización ante el drama que nos rodea. La pasión emocional de unos sentimientos interiores tan fundamentales dentro de los cánones que definen al melodrama, por ello las continuas referencias a Tennessee Williams en un Tranvía llamado deseo y a la película Eva al desnudo de Josep L. Mankiewicz, no son en ningún momento pura casualidad o capricho del cineasta mánchego, son un claro homenaje al universo de las actrices que hacen de actrices en unas coordenadas de cotidiana realidad y dramatismo cinematográfico.

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La figura de la madre es el tema central en un equilibrado ajuste de realismo dramático y clara vocación teatral. Manuela representa la eterna unión vida-teatro, absorbiendo profundos sentimientos de alegría y dolor a su alrededor, el reflejo de una profunda luchadora emocional capaz de la más sentimental interpretación con el mejor corazón posible ante sus semejantes. Una vocación que exprime desde la tesis identificativa del melodrama escénico, con una asociación entre realidad y mentira como identidad de supervivencia. Durante varios momentos de la Película el personaje de Manuela es testigo como sufrida espectadora de una mutación “mujer-actriz” que traspasa o más bien prolonga realidad y ficción. Una composición de la puesta en escena y su funcionalidad del color, poniendo de relieve con la distancia del encuadre la influencia de la dramaturgia y su recepción visual en la sufrida protagonista. (Foto-15) (Foto-16)

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A su vez la forma narrativa contiene paralelismos que emparejan la vida emocional de Manuela como madre con una síntesis de lectura sobre varios dramas teatrales que se desarrollan durante la película. Una sutil utilización con los elementos de puesta en escena en un momento de la obra en “Un tranvía llamado deseo” (Foto-17) o en una representación que condensa el lirismo de Lorca con el drama maternal (Foto-18), ambas asociando la raíz dramática de la actuación con la profundidad del personaje interpretado por Cecilia Roth .

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La variante de los ángulos de encuadre y la utilización del encuadre móvil, también logran una asociación con elementos de la puesta en escena para crear brillantes metáforas visuales y destacar la idea del destino como dirección en sus personajes. La psicología del color vuelve a lograr una expresividad plástica en el contexto argumental, una funcionalidad del escenario mediante la utilización de un brazo grúa o un travelling lateral en una serie de lineas rojas sobre la pared en diferentes tramos de la Película (Foto-19) (Foto-20), conduciendo el destino de Manuela en la narración hacia  distintos personajes en un contexto de relaciones personales . (Foto-21) (Foto-22)

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La conclusión final, la función de la puesta en escena con una poderosa significación metafórica y simbólica en sus imágenes. Una definición de la psicología mas abstracta en la tradición del melodrama, como reflejo realista de las emociones y los sentimientos de la vida.

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