Propiedades del plano

Año: 1955

Director: Douglas Sirk

Propiedades del plano

La puesta en escena y el uso del espacio con los personajes, como reflejo de un mundo irreal y estilizado, ante la perspectiva realista de una mujer atrapada por un entorno social.

Los melodramas de Douglas Sirk para la Universal alrededor de la sociedad estadounidense en los años cincuenta, contienen enormes sutilezas en torno a sus variados aspectos visuales, donde el simbolismo de sus imágenes de fuerte creencia trascendentalista, corriente filosófica y religiosa que propugna la búsqueda individual, el conocimiento propio y denuncia del aspecto material en el ser humano, entronca con la critica que establece sobre temas de convencionalidad y alienación urbana, frente a la defensa de la naturaleza dentro de sus películas. La inseguridad y la vaguedad de los objetos del hombre, decía Sirk, siempre están en mis trabajos y con “Solo el cielo lo sabe” el rechazo al costumbrismo, al miedo y a los prejuicios sociales son muy patentes como denuncia al capitalismo americano.

La sencillez de la historia alrededor de una viuda de mediana edad acomodada Cary Scott (interpretada por Jane Wyman) y el romance que establece con Ron Kirby (Rock Hudson) el apuesto jardinero de la casa, una relación prohibida y mal vista para toda la mentalidad del entorno social que convive con Cary incluidos sus hijos, nos ayuda a estudiar desde el área de puesta en escena y condicionar nuestra percepción sobre la idea del espacio en pantalla, aspectos emocionales dentro del conflicto argumental en la historia. Una lectura pesimista y dramática sobre la situación sociológica de su protagonista, enfocadas en la funcionalidad del color, la iluminación y el decorado en interiores, dirigiendo la atención del espectador a un reflejo de un mundo irreal y estilizado, con la perspectiva realista como fondo de una mujer atrapada y condenada por una sociedad burguesa y elitista que decide y manipula sutilmente su destino como sus decisiones.

Comenzamos el análisis de puesta en escena en una de las primeras secuencia de la película, donde por primera vez vemos el universo privado de Cary Scott en su domicilio de Stoningham, un mundo de soledad e impregnado de melancolía, muy propio de una viuda americana donde la sombra de su pasado esta muy presente. La sutileza de Douglas Sirk con el decorado, es evidente para plantear como una ramita de un árbol que le ha regalado Ron Kirby en la anterior secuencia de su primer encuentro y que ella introduce en un jarrón, logra de manera activa como elemento de atrezzo una función no solo simbólica, también en un motivo de determinación de que algo ha empezado a cambiar en su vida y en su interior emocional (FOTO-1). El cineasta mediante una toma móvil de apertura de campo con una ligera panorámica y partiendo de un plano cerrado de la rama del árbol (FOTO-2), nos introduce en el universo de la protagonista reflejada en el espejo tocador del dormitorio. Sirk escoge objetos cotidianos que reflejan una imitación de la vida a la hora de mostrar un mundo contrario, donde los espejos forman parte de esa reflexión interior. Un reflejo donde podemos observar la sostenida acción de Cary recibiendo a sus dos hijos (FOTO-3), personajes que forman parte determinante del rechazo social a su relación con Ron Kirby y que Sirk obliga a que nuestra atención se mantenga desde la acción en el reflejo del espejo, materializando una idea implicita en la historia como conflicto. La iluminación y la fotografía de Russell Metty en concordancia con los encuadres del director alemán (FOTO-4), logran una metáfora de aprisionamiento en el espacio interior de Cary Scott, mediante una iluminación de tono bajo que conforma la composición estética del plano, junto con unas cualidades expresivas de filtros de color extremos y antinaturales con matices psicológicos.

Foto 01

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Foto 02

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Foto 03

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Foto 04

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El espacio cinematográfico alrededor de un personaje principal, puede explorar conceptos estilísticos como forma y significado dentro de la historia, apoyándose en una variada puesta en en escena. La casa de Cary Scott simboliza una prisión alrededor de su figura, una lectura por otra parte enfocada sobre el ideal trascendentalista de Douglas Sirk, alrededor de la soledad y una vida alejada de la realidad, sobre una viuda condenada a un sacrificio impuesto por una sociedad.

Ya sea mediante la integración expresiva del personaje, el decorado y la iluminación, la distancia del encuadre de Cary Scott asemeja a una celda, simbolizada en la ventana enrejada desde la que mira hacia el exterior (FOTO-5). La iluminación de sombras inherentes pueden aislar igualmente al personaje en un momento emocional del mismo (FOTO-6), funcionando como un recurso expresivo. La simbiosis entre elementos de atrezzo y colocación del personaje, convirtiendo una televisión como medio de distracción y a su vez como idea de hogar cerrado, acomodado y vacío (FOTO-7), o las sombras proyectadas sobre la pared en un primer plano de Cary Scott hablando por teléfono, que interseccionan y potencian un espacio que encierra su figura en el encuadre. (FOTO-8)

Foto 05

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Foto 06

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Foto 07

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Foto 08

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Los hijos de Cary Scott son parte fundamental dentro del conflicto al rechazar y oponerse a la relación de su madre con Ron Kirby. Por ello la función especifica de colocación de figuras en el encuadre por parte de Douglas Sirk y las variadas formas de iluminación en la fotografía de Russell Metty, muestran la importancia que tiene la puesta en escena como significación dramática en el relato. Un rechazo muy bien expresado y explorado en la perspectiva espacial de una puesta en escena teatral, con un plano en escorzo de Cary Scott y al fondo del encuadre la figura distanciada de su hija Kay Scott (FOTO-9), o la composición equilibrada en el encuadre como posición estudiada de las figuras, donde observamos un plano de Cary Scott y sus dos hijos, en el que tanto la iluminación de sombras inherentes aislando a Ned Scott de espaldas a la izquierda del encuadre, como la profundidad espacial al fondo de Kay Scott, observando a su hermano con una iluminación principal de tono alto en la parte central izquierda del plano (FOTO-10), mantienen y guían nuestra atención desde su puesta en escena, al distanciamiento y oposición que tienen sobre su madre.

Foto 09

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Foto 10

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Así mismo la distancia del encuadre nos aproxima con mayor relevancia a la manipulación de la iluminación para establecer similares lecturas dentro del conflicto entre Cary Scott y sus hijos.

Dos planos medio corto con escorzo del personaje de Jane Wyman en una conversación con su hijo (FOTO-11) y otro de idéntica factura con el escorzo de Ned Scott (FOTO-12), vuelven a guiar nuestra atención en la utilización de ambos planos con luces laterales y de relleno apoyadas en el decorado, que ayudan a ocultar completamente o a crear sombras inherentes creando dramáticos efectos expresivos.

Al igual que la psicología y el cromatismo de los colores saturados con filtros de luz, logran una abstracción tan estilizada como antinatural, reflejando y envolviendo a los personajes en una violenta sensación expresiva (FOTO-13), donde el comportamiento de Kay Scott y la incapacidad de entender a su madre sacrificada, se acentúa en la simbología y el predominio del color rojo sobre su figura (FOTO-14), como sinónimo de orgullo y egoísmo.

Foto 11

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Foto 12

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Foto 13

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Foto 14

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Terminamos el análisis de puesta en escena de la película de Douglas Sirk sin olvidar la relación entre Cary Scott y Ron Kirby, una relación que parte de diferentes mundos o formas de entender la vida. El personaje de Rock Hudson un jardinero abandonado del típico ambiente urbano y que decide irse a vivir a una casa en el bosque, por el contrario Cary se mantiene apegada a una forma de ideología dominante, donde no puede abandonar a sus hijos ni el entorno costumbrista y clasista que la mantiene atrapada, tras la muerte de su marido. Tanto Sirk como Metty logran metáforas visuales simbolizadas mediante una distancia de sus encuadres y abordando diseños estilísticos que contraponen ambos mundos, apoyados por la composición en la intensidad de la iluminación y los colores. Ya sea en exteriores (FOTO-15) o interiores (FOTO-16), la expresividad enfatizada por la utilización del plano medio y el contraste cromático del rojo y el azul, designa la diferencia social siempre presente como conflicto psicológico en su relación.

Foto 15

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Foto 16

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Al igual que los contraluces utilizados mediante otras fuentes de luz, ayuda a crear siluetas diferenciadas, aislando una figura sobre la otra como lectura de dos mundos antagónicos dentro del conflicto argumental. Dos planos medio cortos (FOTO-17) (FOTO-18), donde la figura del personaje interpretado por Jane Wyman en cada fotograma, queda más oscurecido frente a la figura parcialmente más iluminada de Ron Kirby. De nuevo el uso en la cualidad dura de la iluminación, crea sombras claramente que separan y reafirman de manera implicita una misma idea, un fuerte apoyo de puesta en escena desde la dirección expresiva en sus figuras.

Foto 17

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Foto 18

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