Propiedades del plano

Año: 1931

Director: Fritz Lang

Propiedades del plano

La narración ilimitada y la esfera de conocimiento en la información entre espectador y personajes en pantalla como vehículo de suspense, en una secuencia alternada sobre dos lineas de acción argumental mediante el montaje paralelo.

Los mecanismos narrativos del cine de suspense, están abiertos en ocasiones dentro de su desarrollo argumental, a una labor sobre el alcance de la información en la historia, vinculando al espectador con los personajes de la trama. Es decir saber tanto o más que ninguno de los personajes, manipulando su grado de conocimiento en el argumento.

Fritz Lang construye un modelo de suspense psicológico en su celebre “M, el vampiro de Düsseldorf, partiendo de las ventajas funcionales de una narración ilimitada, a la hora de conocer y saber más que los propios personajes en pantalla. Una información dentro de una secuencia que beneficia al espectador y a su vez le suministra y le anticipa con habilidad, un estado perpetuo de inquietud y suspense sobre una determinada acción que va a suceder.

Por ello analizaremos la magistral primera secuencia de la película con la que culmina el asesinato de la pequeña Elsie, para desarrollar un análisis sobre la forma narrativa, centrada en el alcance de la información de la historia y como el cineasta nacido en Viena, logra al igual que hicieron otros directores como Alfred Hitchcock, establecer un lenguaje visual en la narración, con las herramientas del silente cimentando las reglas del thriller como genero cinematográfico.

Comenzamos el arranque de la citada secuencia tras un ligero fundido en negro sostenido después de los títulos de crédito, mientras escuchamos la voz de una niña. Posteriormente el espectador es conducido a la escena de la niña Elsie, integrada en un corro de muchachos jugando en un patio de vecinos, a un inquietante juego de turnos donde los niños van siendo eliminados a la voz de Elsie mientras canta una canción, sobre un vampiro y su cuchillo que viene a atacarles (FOTO-1).

La disposición por parte de Lang con un ángulo picado de encuadre sobre la citada acción, con el consiguiente encuadre móvil (FOTO-2), dejando fuera de campo a los niños y el reencuadre con panorámica vertical (FOTO-3) sobre un balcón de la comunidad vecinal, suministra al espectador una independencia del punto de vista narrativo de un nuevo personaje en el espacio de la secuencia, el de una madre de alguno de los niños que les recrimina que no quiere verlos jugar a ese juego (FOTO-4). De esa manera Fritz Lang coloca sutilmente al espectador en un espacio de permanente inquietud, comenzando por suministrarle señales con la funcionalidad de los diálogos en unos personajes influenciados por un supuesto suceso social.

Foto 01

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Fritz Lang mantiene el plano fijo un breve tiempo sobre el balcón, donde hemos visto a la mujer que ha recriminado a los niños introducirse dentro de la casa (FOTO-5). La toma fija logra un estado de extraña inquietud, apoyada por el silencio súbito de los niños que han dejado de entonar la canción para seguir jugando posteriormente al juego del escondite.

A continuación vemos la continuidad de la secuencia, mediante la linea argumental de la mujer subiendo la colada a un piso superior de la finca (FOTO-6). Los dos siguientes planos reforzados por una toma móvil de acercamiento (FOTO-7) (FOTO-8), nos presenta a un nuevo personaje “la madre de Elsie” y una nueva linea de dialogo que mantienen ambas mujeres, un dialogo determinante entre las dos vecinas en su información narrativa, al relacionar la canción de los niños con la inquietud que sufren como madres por sus hijos, trasladando a su vez al espectador a un clima de turbación social, alrededor del caso de un asesino en serie que tiene atemorizada a la población y su búsqueda por la policía.

De esta manera Fritz Lang y Thea Von Wagner ponen en aviso al espectador mediante la elaboración de un guión, donde la cadena causal de unos acontecimientos en la narración (los crímenes de un psicópata que tiene atemorizada a una ciudad), se manifiesta en un comportamiento sociológico sobre los actos en sus personajes.

Foto 05

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Foto 06

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Foto 07

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Foto 08

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A continuación la secuencia continua desde el punto de vista narrativo de una de las mujeres en la cocina de su casa (FOTO-9), mientras se dispone a preparar la colada de ropa que le ha entregada su vecina. La distancia de un plano medio largo con la cámara de Lang es fundamental, para hacernos sugerir una atmósfera de extraña inquietud apoyada por la manipulación del sonido. La distancia del encuadre sobre un plano más cercano de la mujer y la entrada de un sonido en off con la campanada de un reloj marcando la hora (FOTO-10), más el correspondiente eje de miradas de la mujer sobre el mismo (FOTO-11) (FOTO-12), explotan la capacidad gráfica y expresiva de una sensación de aparente tranquilidad entre el personaje y el tiempo horario.

Foto 09

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Las virtudes del montaje paralelo sobre dos lineas de acción argumental en las que va a existir una relación narrativa, con la consiguiente manipulación de la esfera de conocimiento entre los personajes, es determinante con la introducción de una nueva linea argumental (FOTO-13).

Lang nos traslada a un nuevo espacio urbano en la narración, relacionándolo de manera narrativa con la diégesis sonora entre dos espacios, mediante el ruido del reloj de la cocina y el de la torre de la ciudad sonando simultáneamente. A su vez y de manera paralela volvemos a ver a la mujer en la cocina preparando la comida con un nuevo gesto de apacible serenidad (FOTO-14).

Foto 13

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Foto 14

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La narración ilimitada entre espectador y personaje comienza a crear en el espectador un clima de suspense a través del montaje paralelo de dos lineas de acción argumental, relacionando la figura de la niña Elsie y su entrada en el espacio urbano, con la figura de la mujer en la cocina (FOTO-15) (FOTO-16).

Foto 15

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Foto 16

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Un travelling lateral de Elsie jugando con la pelota con una ligera panorámica (FOTO-17), mientras la niña se para mediante un reencuadre de cámara en una farola a lanzar la pelota (FOTO-18), nos permite observar un cartel de recompensa sobre el asesino que esta atemorizando a la ciudad (FOTO-19). Fritz Lang vuelve a relacionar los acontecimientos en el argumento, suministrando información desde el principio de la secuencia y creando una progresiva linea de suspense.

Una inesperada sombra proyectada sobre la farola de una inquietante figura con sombrero reforzada por la tensa partitura musical de Edvard Grieg, nos envuelve como espectadores a un suspense psicológico y a un clima intuitivo de que algo va a ocurrir. (FOTO-20)

Foto 17

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Foto 20

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El montaje paralelo, alternando dos lineas de espacio argumental y la importancia que el espectador sea testigo de una información omnisciente sobre los hechos en toda la secuencia, aumenta el grado de tensión, mientras vemos una serie de planos dentro de la linea argumental de la mujer en la cocina, que suponemos ya como madre de la niña, como se impacienta e inquieta porque su hija no llega a casa, mientras su expresividad gestual vuelve a mirar el reloj (FOTO-21) (FOTO-22) y pregunta al resto de amigas de su hija que han regresado a sus respectivos hogares, si la han visto llegar (FOTO-23) (FOTO-24). La manipulación de la narración ilimitada sobre la madre de Elsie, nos permite obtener como espectadores, un grado de conocimiento de que la niña pueda estar reunida con un desconocido y que a su vez se trate del asesino que esta azotando la ciudad, una información que a su vez el espectador siente que desconoce su madre, logrando aumentar el grado de tensión en la secuencia desde dos lineas narrativas simultaneas.

Foto 21

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Foto 24

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Fritz Lang prosigue y nos previene cada vez más mediante la unidad narrativa, alternando las dos lineas de acción y aumentando el grado de suspense entre espectador y personaje, por un lado siendo testigos como el desconocido se lleva a la niña comprándole un globo (FOTO-25) y por otro lado el desasosiego de la madre de Elsie con el cartero que le pregunta si ha visto a su hija por la calle (FOTO-26).

La funcionalidad de la puesta en escena mientras su madre cada vez más nerviosa se asoma a la ventana gritando el nombre de la niña (FOTO-27), se amplifica con el montaje de un encuadre de la escalera, un patio y un plato vacío (FOTO-28) (FOTO-29) (FOTO-30) y la manipulación como montaje acústico del sonido, con los gritos desesperados de la mujer y la partitura musical de timbre esquizofrénico.

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Finalmente dos planos de claro carácter subliminal para el espectador, uno con la pelota rodando de la niña sobre lo que parece el espacio de un parque abandonado (FOTO-31), y otro con el vuelo solitario del globo sin dueño enganchado a un poste de la luz, que previamente hemos visto comprado a Elsie por el desconocido (FOTO-32), nos sugiere que la niña ha sido asesinado a manos del asesino. Fritz Lang explota el área del sonido y la esfera narrativa de conocimiento ilimitado, para que el espectador sea testigo de una información que desconoce la desesperada madre de Elsie, dentro de una terrorífica secuencia de suspense construida en dos lineas de acción argumental.

Foto 31

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