Propiedades del plano

Año: 1953

Director: Kenji Mizoguchi

Alteración del tiempo y el espacio mediante la acción de un encuadre móvil y su efecto sostenido con un emparejamiento gráfico de montaje.
Kenji Mizoguchi constituye un pilar fundamental dentro de la historia del cine Japones y universal. Un Cineasta reflexivo y técnico, con un componente estilístico a la hora de utilizar la cámara y el uso del encuadre móvil, que le diferencian de otros directores y compatriotas suyos como Yasujiro Ozu y su particular estilo en leves variaciones de la composición fija de un plano.

Analizaremos a Mizoguchi en dos secuencias conectadas de “Cuentos de la Luna pálida de Agosto” producción de 1953, donde el plano y sus propiedades y el uso escénico de tomas largas, comprimen el espacio y el tiempo subordinado a encuadres móviles muy similares.

Movimientos de cámara que exploran la independencia del espacio, logrando transiciones temporales en el relato a modo de elipsis narrativas y emparejamientos gráficos con un estilo muy pictórico, mediante el truco del corte de montaje sobre lugares diferentes en el argumento, pero emparejadas en las acciones de sus personajes, con una lírica influenciada por el drama en el teatro Nô de tradición Japonesa.

Dos secuencias dentro de la fabula de Mizoguchi a modo de composición sostenida alrededor de uno de los momentos más fantásticos y pasionales de la película: La seducción que ejerce la atracción hipnótica de la princesa Wakasa sobre el alfarero Genjuro.

Un dominio a si mismo de puesta en escena, mediante una cámara desplegada a modo de pergamino desde la característica de su movilidad en el espacio.

Arrancamos el análisis en el interior del castillo de la princesa Wakasa, dispuesta a darle un embriagador baño a un Genjuro totalmente cautivado por la misteriosa belleza de sus hechizos y encantos. Una escena que determina el dominio de Mizoguchi en un espíritu teatralizado, donde distancia del encuadre y movimiento de las figuras logran una reposada simbiosis visual. (FOTO-1)

A continuación la figura de la vieja nodriza de la princesa abandonara la habitación para dejar solos a los dos enamorados (FOTO-2), momento en el que Mizoguchi no solo manipula el espacio fuera de campo del citado personaje en cuadro, a su vez acompasa un travelling lateral con un emparejamiento gráfico de montaje muy artístico (FOTO-3) (FOTO-4) (FOTO-5), trasladándonos como espectadores a una continuidad sostenida y elíptica del tiempo relato, desde espacios diferentes sin transiciones claramente diferenciadas: El interior del castillo y el reencuadre ya visible de los jardines del palacio, donde se encuentran los dos amantes dispuestos a darse el baño, dando la impresión de estar hojeando la siguiente pagina de un libro (FOTO-6).

Foto 01

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Foto 06

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Mediante el corte de montaje, Mizoguchi varia la distancia de aproximación del encuadre en la escena con el movimiento de la princesa Wakasa alrededor del fascinado Genjuro, mientras le pide al enamorado alfarero fidelidad eterna (FOTO-7) (FOTO-8). Una acción coordinada con el caminar de Wakasa en un nuevo travelling lateral (FOTO-9), buscando un punto de intimidad antes de introducirse en el baño con un Genjuro ensimismado. El cineasta Japones manipula un punto de vista narrativo en el personaje de Genjuro, apoyado por la subjetividad de un encuadre móvil en el movimiento sugerente de la princesa Wakasa.

Un efecto de sugerencia además reforzado mediante el uso del espacio fuera de campo de la Princesa (FOTO-10) (FOTO-11), abriendo nuestra imaginación sobre la belleza de su cuerpo desnudo mientras se esta despojando de la ropa.

Foto 07

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Foto 08

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Foto 09

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Foto 10

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Foto 11

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Asimismo Mizoguchi vuelve a una combinación serena de movimiento en sus personajes y un ritmo acompasada en la riqueza del encuadre, desarrollando el espacio fuera de campo en el caminar de la Princesa hacia el punto donde se encuentra Genjuro, remarcado a su vez por un plano medio sobre un eje de miradas de fascinación en la figura femenina. (FOTO-12) (FOTO-13)

La alegría que irradia Genjuro y su deseo por poseerla mientras la contempla caminar hacia su lado, favorece su impulsivo movimiento, intensificando un efecto subliminal en la enigmática belleza de la princesa Wakasa y reforzada por el espacio fuera de campo en el encuadre de ambos personajes. (FOTO-14) (FOTO-15)

Foto 12

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Foto 13

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Foto 14

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Foto 15

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Sin planos aparentes de transición aunque existan encadenados de clara vocación pictórica, Mizoguchi manipula el tiempo y el espacio del argumento con el uso de una estudiada toma móvil.

Un movimiento que comienza con un brazo grúa de arranque descendente sobre un angulo picado y primer plano del terreno del bosque (FOTO-16), para avanzar lentamente variando con un ascendente movimiento más lateral con ligera panorámica, sin variar la distancia del encuadre en los planos detalle del terreno filmado (FOTO-17) (FOTO-18), consiguiendo un efecto de diferenciación de luz como seguimiento independiente del espacio y punto de vista argumental de Wakasa y Genjuro.

Foto 16

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Foto 17

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Foto 18

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El truco de montaje como emparejamiento gráfico del espacio sin interrupción visual, lograra nuevamente una elipsis narrativa y temporal de dos escenas diferentes, conectadas en un aspecto emocional y de transición en ambos personajes, como si se tratara de un nuevo episodio del relato mientras hojeamos la siguiente pagina de un libro.     (FOTO-19) (FOTO-20)

Mizoguchi nos traslada a una nueva escena cotidiana de los dos amantes apasionados, subordinando la narración y el tiempo de la historia a la continuidad del encuadre móvil y a una variación de su puesta en escena, desde la variante en la iluminación y el espacio.  (FOTO-21)

Foto 19

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Foto 20

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Foto 21

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