Propiedades del plano

Año: 1972

Director: Ingmar Bergman

Propiedades del plano

Expresividad, gesto y movimiento actoral en combinación con la simbología del decorado en sus variantes de puesta en escena, para definir el estado psicológico y emocional en sus personajes.

Un Cineasta al igual que un pintor, debe condicionar nuestra percepción desde el poder de la imagen, ya sea desde el contraste de los colores, la funcionalidad de un decorado o la expresividad de sus actores, dirigiendo la atención del espectador hacia una lectura a la hora de interpretar su obra artística.

Ingmar Bergman profundizo en numerosas ocasiones en el interior de la condición humana desarrollando en su cine, una escenografía compenetrada con las caracteristicas que definen los elementos del teatro. Una representación intensa como espectáculo dramático que pasamos a analizar desde su película “Gritos y susurros”, dentro de un estudio del área de puesta en escena apoyada desde las propiedades del plano y el montaje.

La historia de tres hermanas, reunidas en una vieja mansión donde una de ellas “Agnes” (Harriet Andersson), se encuentra gravemente enferma siendo visitada por Maria (Liv Ullman) y Karin (Ingrid Thulin), permite desde el pretendido manejo y manipulación por parte del cineasta de su puesta en escena, abordar una trascendencia más allá del realismo hacia un profundo existencialismo en sus personajes, suministrándonos pistas en un espacio con componentes como un uso del decorado, su controlada iluminación, la simbología de un color y la expresión como colocación de sus figuras en el plano.

Comenzamos el análisis con el espacio referencial del relato donde tiene lugar la acción argumental. Los exteriores de una mansión familiar en Suiza durante el siglo XIX, presentados para captar nuestra atención y hacernos sugerir un proceso de trascendencia, mediante la serenidad poética de un amanecer, con unas cualidades naturales en la iluminación (FOTO-1). Posteriormente el cineasta recurre y nos advierte de la importancia en la simbología del color rojo, presentado en este caso como un recurso simbólico de transición temporal a modo de fundido, e introducirnos dentro del espacio de la mansión (FOTO-2).

A continuación Bergman, recurre a la capacidad de elementos en un decorado para expresar un conflicto alrededor del tiempo, en concordancia con la posterior naturaleza de sus personajes. Una sucesión de planos de relojes en una sostenida funcionalidad del encuadre móvil y el montaje, donde nos emplaza al interior de la mansión. Primeros planos donde observamos desde un reloj de pared sin manecillas como idea de un tiempo suspendido (FOTO-3), hasta la creación en el atrezzo de unas manecillas de otro reloj con unas caracteristicas afiladas (FOTO-4), como posible sinónimo de muerte y dolor.

Foto 01

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Foto 04

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El dominio de la imagen en Bergman sobre largos primeros planos de sus actores, apoyando su expresividad a la hora de definir su perfil o conflicto argumental, nos sumerge como es el caso de “Agnes” no solo en su presentación como personaje, sino en su propio conflicto del relato con la enfermedad que padece.

Por ello un sostenido uso de la distancia del encuadre, ayuda a describir un comportamiento desde su puesta en escena mediante la expresividad en un gesto facial.

Foto 05

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Foto 08

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El eje de miradas de un actor con su correspondiente contraplano pueden vincular un elemento gráfico a la hora de interpretar un conflicto de sentimientos. El paso del tiempo y la nostalgia de una infancia perdida nos ayuda a entender al personaje de Maria (FOTO-9), tumbada en la cama mientras reflexiona con su mirada fija, sobre elementos que forman una casa de muñecas (FOTO-10). Al igual que la interpretación puede intensificar mediante el montaje y la distancia del encuadre, lecturas en torno a la hostilidad y a la vejez sobre el personaje de Karin, logrando una expresividad sobre un primer plano de sus manos (FOTO-11), y mediante el corte pasar a un plano medio largo con la continuidad de un gesto sentada en la mesa (FOTO-12).

Foto 09

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Foto 10

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Foto 12

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La vida y la muerte constantes temáticas en la obra de Bergman, se materializan en precisos movimientos de cámara sobre los rostros y las acciones de sus personajes.

Mediante el apoyo y la simbología del atrezzo sobre una rosa blanca como idea de la vida, el cineasta sueco logra una lectura de un profundo y doloroso choque emocional con la enfermedad de Agnes. La puesta en escena dirige nuestra atención desde la expresividad de su personaje oliendo la rosa blanca (FOTO-13) y mediante el apoyo de un gesto interpretativo interiorizar al amargo dolor de su estado de salud (FOTO-14). Bergman finalmente reencuadra mediante una toma móvil vertical y de aproximación, cerrando un primer plano de la rosa. (FOTO-15).

La puesta en escena en combinación con las propiedades del plano, permite orientar nuestra comprensión sobre el estado de sus personajes.

Foto 13

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Foto 15

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El uso de un color puede vincular a la narrativa del relato, mediante su frecuencia temporal y asociar su puesta en escena al perfil interior de sus personajes.

Por ello hay una evidente simetría visual en las tres hermanas, representadas en primeros planos expresivos con una manipulada iluminación y su correspondiente fundido en rojo como transición en el tiempo del relato. Un recurso estilístico donde Bergman aborda el diseño del color a la hora de adentrarnos en la interioridad de sus personajes e implicarnos desde el carácter escénico a la significación de sus conflictos.

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Foto 20

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Un Cineasta puede manejar un decorado en combinación con el movimiento de las figuras, buscando una motivación para relacionarlo con el perfil de personalidad en sus personajes.

Bergman exterioriza y asocia la simbología del color como cualidad gráfica en interiores dentro de la casa familiar, buscando de manera metafórica una relación con el estado emocional alrededor de las tres hermanas. Por ello la estudiada colocación de sus figuras en el encuadre, mientras velan por el estado de salud de la enferma Agnes, sin olvidar a la criada Anna interpretada por Kari Sylwan, adquiere dentro de un espacio dominado por el color rojo (FOTO-22) una magnificacion en la tensión de su conflicto. Con el grito de dolor de Agnes (FOTO-23) que se produce seguidamente en el desarrollo de la secuencia, da paso a una funcionalidad de puesta en escena desde el comportamiento de cada personaje y su perfil de personalidad (FOTO-24), a la hora de socorrerla ante su dolor. Una secuencia en un plano fijo, donde advertimos elementos opuestos en sus acciones, que irán desarrollando la personalidad de las tres hermanas y la criada. Por un lado Karin y su colocación en el fondo del encuadre demostrando su fuerte imposibilidad afectiva, Maria con su contradictorio carácter traumático con su falta de decisión y finalmente Anna la criada, el personaje con más nobles sentimientos de bondad con su movimiento expresivo, partiendo del fondo de la escena en el decisivo acto de ir corriendo a socorrer a Agnes (FOTO-25).

De nuevo las cualidades compositivas de un decorado y el movimiento como expresión de cada uno de los personajes, nos definen un núcleo argumental en constante conflicto con sus diferentes estados emocionales.

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Finalizamos el análisis destacando como una cualidad interpretativa dentro de un contexto argumental, ayuda a darnos expectativas en la narrativa causal del relato, muy apoyada por su puesta en escena a la hora de comparar los caracteres en sus personajes.

Unos caracteres muy determinados y en permanente conflicto, donde la hostilidad afectiva y fría de Karin y la inseguridad de Maria, mantienen una exploración desde la compleja y desgarradora interpretación de sus actrices. Una integrada metáfora escénica desde el color en cada decorado, una distancia milimetrada de sus encuadres y una estudiada dirección en la expresividad de sus movimientos, para materializar un profundo enfoque sobre las relaciones humanas.

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