Propiedades del plano

Año: 1962

Directora: René Mugica

Propiedades del plano

Encuadre y simbología dentro del relato, las propiedades del plano como implicación en una serie de imágenes abiertas al fatalismo con un personaje y su destino.

El escritor argentino Jorge Luis Borges realizo su relato “El hombre de la esquina rosada” en el año 1927 dentro de un contexto rural y época indeterminada. Ambientado en un espacio referencial más allá de Flores (Buenos Aires), el cuento esta provisto de un lenguaje arcaico donde temas como la violencia, la prostitución y la muerte caminaban de la misma mano hacia un fatalista final como desenlace en sus personajes. El cineasta René Múgica realiza su adaptación cinematográfica en el año 62” con guion del propio Borges, con una leve transformación del original pero respetando el espíritu de tragedia del relato Borgiano.

Un relato centrado en la historia de Francisco Real conocido como “El Corralero”, libre de la cárcel por un indulto durante las fiestas del Centenario de 1910 y en el que la misteriosa fatalidad del destino, le ira conduciendo a un acto de venganza el mismo día de su libertad con la culminación de la noche.

Analizaremos las propiedades del plano en una secuencia determinante de la película, la salida de la cárcel de Francisco Real (interpretado por Francisco Petrone). Un análisis desde la funcionalidad de los encuadres, orientados a la distancia y a su movilidad en el cuadro sobre una significación argumental de simbología, fatalismo y muerte. En definitiva una presentación en torno al dibujo de su personaje, claves para su desarrollo posterior en la historia.

Comenzamos el análisis de la secuencia con un travelling de un plano medio con unas figuras caminando (FOTO-1), en este caso la de unos carceleros con el objetivo de liberar a una serie de presos. Es significativa la distancia del encuadre en no ver los rostros de los personajes y entender mediante la simbología de puesta en escena, la posterior presentación de “El Corralero”.

El atrezzo representado en la bolsa de uno de los presos liberados, es el eje de atención sobre el espectador (FOTO-2), el encuadre móvil se detiene con la liberación de un nuevo preso (FOTO-3), mientras la distancia del encuadre no ha variado. Un nuevo preso con un nuevo petate hace su presencia (FOTO-4) con el travelling reiniciado, el cineasta René Múgica capta nuestra atención, en revelar mediante la puesta en escena y las propiedades del plano, una descripción de sus distintos personajes en los que no vemos sus rostros.

Foto 01

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Foto 02

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Foto 03

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Foto 04

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La distancia del encuadre vuelve a ser importante con Múgica elaborando una variante en la concepción visual sin perder su tono de ambigüedad. Mediante una panorámica logra hacer visible levemente las cuatro figuras, manteniendo su distancia con el espectador, donde una manipulación de tono bajo en la iluminación desde su arranque, es fundamental para la concepción de la idea (FOTO-5). La cámara se mantiene fija viendo como se alejan por el pasillo las cuatro figuras y haciéndonos muy perceptible el escenario de la prisión en un plano general (FOTO-6).

Foto 05

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Foto 06

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Un nuevo eje de acción y la colocación del encuadre, dictan una variante del espacio de la prisión (FOTO-7) mientras vemos un nuevo guardián y al fondo tres de las cuatro figuras.

La simétrica utilización de un nuevo travelling mientras los personajes entran desde fuera de campo en el encuadre (FOTO-8), materializan dentro de un plano medio de cintura para abajo, una continuidad visual y narrativa con el inicio de la secuencia.

Un primer plano detalle del carcelero abriendo la celda, evidencia la importancia del momento de quien van a liberar (FOTO-9). Un nuevo corte reinicia el travelling con un plano medio, identificando para el espectador, mediante la cualidad sonora del taconeo de unos zapatos y las caracteristicas de los mismos en su área de puesta en escena, una presentación subliminal de un nuevo preso “Francisco Real”, sabemos que es él al ser nombrado por los carceleros (FOTO-10). Un estilo por otra parte muy Hitchconiano, en identificarnos un perfil de personalidad con un suspense muy milimetrado mediante la función de las áreas de encuadre y vestuario.

Foto 07

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Foto 08

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Foto 09

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Foto 10

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La continuidad de la secuencia mediante el travellingtsostenido, nos vuelve a revelar mediante la funcionalidad de puesta en escena, varias ideas argumentales que conectan con el personaje de Francisco Real “El Corralero”. Una nueva puerta de una celda vuelve a abrirse con la sorpresa que el preso que sale de su interior ha fallecido debido a un acto de suicidio, transportado en una camilla y envuelto en una sabana (FOTO-11). Seguidamente pasa frente al resto de figuras llamando poderosamente la atención como el personaje que sabemos que es “El Corralero” por la prenda que sostiene sobre el brazo, cierra ligeramente la mano como acto de rabia contenida (FOTO-12). Nuevamente la distancia de un encuadre y la simbología de su puesta en escena, nos revelan la relación que el Corralero tiene y va a tener con el preso fallecido. La idea de venganza y fatalidad con la muerte ejes esenciales dentro del cuento de Borges, mantienen la fidelidad cinematográfica mediante la sutileza visual de René Múgica.

Foto 11

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Foto 12

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A continuación el Cineasta Múgica, vuelve a establecer una conexión simbólica relacionando tres planos que a priori no tendrían nada en común, salvo su continuidad en el argumento pero que esconden desde sus áreas de encuadre, puesta en escena y cualidad sonora, una profunda lectura de presagio fatalista alrededor de “El Corralero” y el conflicto de la película.

En primer lugar un plano general en exteriores de la salida de la cárcel y un coche funerario que entra desde fuera de campo. El espectador logra identificarlo mediante la llamada de atención en el timbre sonoro de los cascabeles de los caballos (FOTO-13) parándose enfrente de la Prisión.

Un contraplano de un personaje ciego (guiño al escritor argentino) al lado de un niño y fundamental para la salida del “Corralero” de la cárcel (FOTO-14), es testigo de la llegada del coche funerario y de la salida de Francisco Real, mediante el familiar ruido del taconeo de sus zapatos (FOTO-15).

El lenguaje arcaico y simbolista de la creación literaria de Jorge Luis Borges, adquiere un tono de fidelidad visual desde su adaptación en pantalla, junto con las cualidades sonoras y visuales que conectan de manera fundamental, una metáfora alrededor de un augurio o presentimiento que va a ocurrir.

Foto 13

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Foto 14

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Foto 15

Una panorámica combina de manera hábil la relación de Francisco Real con el coche funerario de caballos, las propiedades del plano establecen la simbología de una idea implícita con la mirada del Corralero sobre el conductor (FOTO-16) y el posterior reencuadre del vehículo (FOTO-17), que viene a recoger a su compañero de celda objeto del suicidio y eje fundamental en la misteriosa venganza reflejada en la abducida figura del Corralero.

Foto 16

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Foto 17

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Un nuevo corte sobre un plano medio largo de Francisco Real, observando el coche funerario refuerza la lectura argumental sobre el conflicto (FOTO-18), nuevamente la distancia del encuadre mantiene las expectativas sobre el espectador con la mirada del personaje.

El siguiente primer plano sobre un nuevo travelling de los zapatos del Corralero (FOTO-19) gratifica en la narrativa, un presentimiento en la forma de caminar realzada por un uso de la iluminación de tono bajo, que a su vez ilustra la simbología de una figura tan enigmática como misteriosa, envuelta en un manto de oscuridad funesta. Un nuevo plano frontal con los títulos de la película hace su aparición, mientras el espectador revela cierto aura de tragedia en su forma de caminar hacia la cámara (FOTO-20) (FOTO-21).

Foto 18

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Foto 19

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Foto 20

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Foto 21

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La conclusión final, la implicación de la distancia y la movilidad del encuadre para sugerir una idea argumental de fatalismo como acompañamiento en un personaje y su relación con el conflicto posterior dentro de la historia.

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